Artista · Colección

Jesús Rafael Soto

Jesús Rafael Soto nació en Ciudad Bolívar, en el sur de Venezuela, en 1923. Estudió en Caracas y se trasladó a París en 1950, donde desarrolló su investigación sobre el movimiento, la percepción y la desmaterialización de la forma. Junto a Cruz-Diez y Otero, fundó el cinetismo venezolano, uno de los movimientos artísticos latinoamericanos de mayor proyección internacional. Sus obras están en museos de todo el mundo, desde el MoMA de Nueva York hasta el Centre Pompidou de París.

Años
1923–2005
Nacionalidad
Venezolano
Jesús Rafael Soto sosteniendo una de sus obras cinéticas
Jesús Rafael Soto Ciudad Bolívar · 1923–2005 Soto, Jesús Rafael — Biografía en español (catálogo biográfico)

02 · TRAYECTORIA

Movimiento y círculos

Movimiento
Cinetismo
Afiliaciones
  • Cinetismo venezolano con Cruz-Diez y Otero
  • Galería Denise René, París

03 · CORRIENTE

Su lenguaje plástico

Corriente artística

Cinetismo →

04 · OBRA EN LA CUC

En el campus

01 · EN SUS PALABRAS

Una voz propia

“Lo que me interesa es hacer desaparecer la materia: convertir la obra en una vibración que sólo existe cuando el espectador se mueve.”

— Jesús Rafael Soto , en Conversaciones con Jesús Soto , 2005.

05 · SEMBLANZA

Vida y obra

Jesús Rafael Soto creció en un entorno provincial venezolano y empezó pintando carteles para los cines locales. Una beca le permitió formarse en la Escuela de Bellas Artes de Caracas en 1942, donde una naturaleza muerta de Braque cambió su rumbo. En 1947 dirigió la Escuela de Bellas Artes de Maracaibo y, en 1950, se trasladó a París, donde residiría el resto de su vida.

En París entró en contacto con Dewasne, Pillet y Boulez, con la música serial y con el Blanco sobre blanco de Malevich como referencia espiritual. En la exposición Le Mouvement de 1955, en la Galería Denise René, se incorporó al núcleo del cinetismo internacional. Junto a Cruz-Diez y Otero, convirtió a Venezuela en el epicentro de esa corriente entre 1955 y 1975.

Su obra en la CUC

Estructura Cinética (1957) pertenece a sus primeras Repeticiones ópticas y anticipa los célebres Penetrables posteriores. Organiza la pieza en dos planos: al fondo, una trama de finas líneas blancas y negras; por delante, suspendidas a corta distancia, varillas metálicas entretejidas. Para el espectador inmóvil parece una pintura abstracta; en cuanto se desplaza, las varillas vibran y se desmaterializan mediante el patrón moiré. La obra no representa el movimiento: lo produce, y sólo existe cuando alguien la recorre.