Artista · Colección

Francisco Narváez

Francisco Narváez nació en la isla de Margarita (Venezuela) en 1905. Estudió en Caracas y en París, donde descubrió las vanguardias, pero regresó a Venezuela con la convicción de que su arte debía expresar la identidad local. Tallaba en piedra de Cumarebo, un material autóctono que le daba a sus esculturas una textura y un color únicos. Fue el primer escultor venezolano en alcanzar reconocimiento nacional e internacional. Murió en Caracas en 1982.

Años
1905–1982
Nacionalidad
Venezolano
Retrato fotográfico de Francisco Narváez
Francisco Narváez Porlamar (Isla de Margarita) · 1905–1982 Archivo fotográfico del escultor

02 · TRAYECTORIA

Movimiento y círculos

Movimiento
Figuración moderna
Afiliaciones
  • Escuela de Artes Plásticas de Caracas
  • Academia de la Grande Chaumière, París

03 · CORRIENTE

Su lenguaje plástico

Corriente artística

Figuración moderna →

04 · OBRA EN LA CUC

En el campus

01 · EN SUS PALABRAS

Una voz propia

“Figura que sintetiza la noción institucional de cultura desde una perspectiva moderna y profundamente arraigada en lo local.”

— Francisco Narváez , en Esculturas monumentales de la Ciudad Universitaria de Caracas , 1977.

05 · SEMBLANZA

Vida y obra

Francisco Narváez es reconocido como el primer escultor verdaderamente moderno de Venezuela y una figura capital del arte latinoamericano del siglo XX. Se formó en Caracas, en el taller de Marcos Castillo para pintura y de Ángel Cabré i Magriñà para escultura, antes de trasladarse a París para estudiar en la Académie Julian a finales de los años veinte. A su regreso, en 1931, abrió un taller en el Barrio Obrero de Catia que pronto se convirtió en un centro vibrante de la vida artística de la ciudad.

Durante los años treinta y cuarenta desarrolló una obra figurativa de marcado acento nacionalista, en piedra y madera, con formas simplificadas de influencia Art Déco. A partir de 1954 incursionó en la abstracción, con tallas que revelan su conexión con el biomorfismo de Arp, Hepworth o Moore. Su participación en el proyecto de «Integración de las Artes a la Arquitectura», junto a Villanueva desde 1948, le permitió producir once obras para el campus, entre ellas La Educación, La Ciencia, La Cultura y El Atleta.

Su obra en la CUC

El Atleta (1951) cierra su primera etapa figurativa y encarna el ideal griego de kalokagathia: la unidad entre belleza y virtud, entre desarrollo físico e intelectual. La figura masculina, captada en tensión contenida, celebra la disciplina y la perfección del cuerpo como parte de la formación del individuo. Está tallada en piedra de Cumarebo, un material venezolano cuya elección no es un detalle de archivo: ancla la pieza en el territorio y afirma que la modernidad latinoamericana no es derivación de la europea, sino diálogo con ella.