Artista · Colección
Alexander Calder
Alexander Calder revolucionó la escultura del siglo XX al inventar el «móvil»: esculturas abstractas que se mueven con el aire. Hijo y nieto de escultores, estudió ingeniería mecánica antes de dedicarse al arte. Amigo de Joan Miró y de Piet Mondrian, desarrolló un lenguaje propio basado en formas orgánicas, colores primarios y el movimiento como material escultórico. Trabajaba con sus propias manos en un taller industrial. Marcel Duchamp acuñó el término «móvil» para describir sus esculturas.
- Años
- 1898–1976
- Nacionalidad
- Estadounidense
02 · TRAYECTORIA
Movimiento y círculos
- Movimiento
- Cinetismo · Arte abstracto
- Afiliaciones
-
- Abstraction-Création, París
- Círculo de Miró y Mondrian
01 · EN SUS PALABRAS
Una voz propia
“Universo de extraños planetas, donde infinitos puntos lumínicos diversifican las armonías que matizan todo el ambiente.”
— Alexander Calder , en Esculturas monumentales de la Ciudad Universitaria de Caracas , 1977.
05 · SEMBLANZA
Vida y obra
Hijo y nieto de escultores, Alexander Calder se formó como ingeniero mecánico antes de dedicarse al arte, y esa doble formación marca toda su trayectoria. Tras instalarse en París en 1926 e integrarse en la vanguardia, presentó su célebre Circo Calder —una performance de figuras de alambre miniaturizadas— y, a partir de su visita al estudio de Mondrian en 1930, abandonó la figuración para adoptar un lenguaje abstracto.
Marcel Duchamp acuñó el término mobiles en 1932 para nombrar sus construcciones que incorporaban el movimiento; Arp sugirió, por simetría, stabiles para las que no se movían pero sugerían un potencial cinético. Calder hizo del movimiento el eje central de su obra: colores primarios, formas orgánicas y el aire como material escultórico.
Su obra en la CUC
Villanueva lo invitó en 1952 para resolver el problema acústico del Aula Magna mediante un dispositivo que fuera, a la vez, función técnica y obra de arte. Calder diseñó las Nubes Flotantes: grandes platillos de madera pintados en una paleta saturada y suspendidos a alturas escalonadas. No giran, pero dialogan con la gramática de sus móviles. Son la encarnación más completa de la Síntesis de las Artes: no un techo sobre el que se cuelga arte, sino arte que cumple función de techo. El Aula Magna sigue siendo una de las salas con mejor acústica de América Latina.