Corriente artística · Colección
Constructivismo
Concibe la escultura como estructura matemática y material industrial. Rechaza la representación; busca energía, ritmo y volumen puros en diálogo con la ciencia.
- Años
- 1915 – 1930
- Origen
- Moscú y París
01 · TRES CLAVES
Rasgos
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Uso de materiales industriales: metal, plástico, vidrio
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Forma como resultado de leyes físicas y matemáticas
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Rechazo explícito de la ornamentación
03 · PARADAS ASOCIADAS
En la CUC
04 · BIBLIOGRAFÍA
Para profundizar
- Gabo, N.; Pevsner, A. (1920). Manifiesto Realista . Moscú.
- Argan, G. C. (1988). El arte moderno . Akal.
02 · CITA LITERAL
Una voz del movimiento
“Renunciamos al color como elemento pictórico, a la línea descriptiva, al volumen como noción espacial, a toda la masa ilusionista. Proclamamos: el espacio y el tiempo son las únicas formas sobre las que se construye la vida.”
— Naum Gabo y Antoine Pevsner, Manifiesto Realista (1920) , en Manifiesto Realista (Moscú), 1920.
El constructivismo nace en la Rusia revolucionaria con la convicción de que la escultura debe abandonar la representación y convertirse en un objeto tan real y riguroso como un edificio o una máquina. Gabo y Pevsner, hermanos, publican en 1920 un manifiesto que aún hoy funciona como declaración programática del arte abstracto.
El Manifiesto Realista de 1920 rechazaba de plano los elementos tradicionales de la escultura —el volumen corpóreo cerrado, la masa, los ritmos estáticos— y postulaba que el espacio y el tiempo son los dos únicos elementos que llenan la vida real. En lugar de tallar un bloque, el escultor debía construir el espacio de dentro hacia afuera, con planos y líneas que incorporasen ritmos cinéticos.
Pevsner llevó esas ideas al exilio: tras chocar con la exigencia soviética de volver al naturalismo, se estableció en París, donde en 1946 cofundó Réalités Nouvelles. Su constructivismo maduro no es frío formalismo, sino una estética de la energía basada en la percepción del tiempo real.
El Dinamismo en 30 Grados de Pevsner, en los jardines del Aula Magna, traduce esa fe matemática: el título delata que la obra no es azar, sino cálculo —una proyección de energía en un ángulo exacto de 30 grados—, y su estriación radial de varillas soldadas captura la luz de forma rítmica, dialogando deliberadamente con la Torre de Enfriamiento que la acompaña.