Corriente artística · Colección

Biomorfismo y Dadá

Formas inspiradas en el crecimiento orgánico y el azar. El arte deja de imitar la naturaleza para obedecer sus mismas leyes de aparición y transformación.

Años
1916 – años 60
Origen
Zúrich y París

01 · TRES CLAVES

Rasgos

  1. Volúmenes redondeados, fluidos, sin aristas

  2. El azar y lo natural como principios de composición

  3. Título evocador que funciona como segunda obra

03 · PARADAS ASOCIADAS

En la CUC

04 · BIBLIOGRAFÍA

Para profundizar

  • VV.AA. (2001). Biomorfismo en el arte del siglo XX . Catálogo de exposición.
  • Argan, G. C. (1988). El arte moderno . Akal.

02 · CITA LITERAL

Una voz del movimiento

“El arte es un fruto que crece en el hombre, como el fruto crece en la planta o el niño en el vientre de la madre.”

— Jean Arp (citado en Biomorfismo en el arte) , en Biomorfismo en el arte del siglo XX (Catálogo de exposición), 2001.

Jean Arp fue fundador del Dadá en el Cabaret Voltaire de Zúrich (1916), un movimiento que rechazaba la lógica racional mientras Europa se desangraba en la Primera Guerra Mundial. De ahí pasó a una abstracción biomórfica: formas que no imitan nada concreto pero se comportan como seres vivos: crecen, se doblan, respiran.

Arp rechazaba incluso la palabra abstracción: prefería hablar de arte concreto. No abstraía a partir de la realidad, sino que producía concreciones, formas con existencia autónoma que siguen las leyes del azar y del crecimiento natural, igual que una hoja o una piedra moldeada por el agua. El título, lírico y evocador, funciona como una segunda obra: no describe la forma, le da sentido.

El biomorfismo no fue exclusivo de Arp. Su gramática de volúmenes redondeados resuena en las Nubes Flotantes de Calder, en la Maternidad de Lobo e incluso en el Laurens tardío de Amphion: toda una familia de formas orgánicas conviviendo en el mismo campus.

Pastor de Nubes en la Plaza Cubierta de la CUC es el ejemplo mayor: un guardián abstracto de lo etéreo. No se alza sobre un pedestal que lo sacralice —reposa directamente sobre el pavimento, entre el tránsito diario de los estudiantes—, disolviendo la frontera entre arte y vida que perseguían tanto el Dadá como la propia Síntesis de las Artes de Villanueva.